U.S. Department of Health and Human Services

La historia de Rolando

Un joven sonríe

Todo el mundo se había dado cuenta, menos yo. Yo sabía que estaba un poco triste, pero nunca me hubiera imaginado que estaba sufriendo de depresión.

Siempre fui un joven muy alegre. En la escuela era uno de los muchachos más populares y activos. Encontré el trabajo ideal donde quería trabajar por muchos años, pero ese trabajo no duró mucho. La empresa tuvo que cerrar por falta de negocio. Muchos de los que trabajábamos allí tuvimos que buscar otro trabajo, y pasaron varios meses en los que no tuve ingresos y pensé que podría perder mi departamento.

Finalmente encontré otro trabajo, pero no estaba satisfecho. Me hacían falta muchas cosas que tenía  en mi trabajo anterior, como amistades, un mejor puesto y un mejor sueldo. Poco a poco, me fui alejando de mis amistades. Me despertaba muy triste, y lo único que quería hacer era estar en casa solo o dormir. Mis amigos hablaron conmigo y me dijeron que estaban preocupados por mí, pero yo no los quería escuchar, así que me alejé de ellos. Como son tan buenos amigos, no se dieron por vencidos. Llegaron todos un día y me dijeron, “Rolando, tú estás deprimido y tienes que hacer algo. Extrañamos a nuestro amigo que siempre estaba alegre”.

Gracias a ellos, pude entender que realmente necesitaba ayuda de un profesional. Mi amigo me recomendó un consejero cerca de donde vivimos y llamé para hacer la cita. Me alegro de haberlo hecho. Ahora estoy más atento de cómo me siento y sigo mi tratamiento como me lo indicaron mi doctor y mi consejero. También empecé a hacer más ejercicio y noto que eso me ayuda a sentirme mejor. ¡Pero lo mejor es saber que la depresión ya no tiene control sobre mi vida!