(FUENTES: Christopher Murray, M.D., D.Phil., director, Institute for Health Metrics and Evaluation, University of Washington, Seattle; Harvey Fineberg, M.D., Ph.D., president, The Institute of Medicine, Washington, D.C.; Robert Rosenson, M.D., director of cardiometabolic disorders, Mount Sinai Medical Center, New York City; July 10, 2013, Journal of the American Medical Association, online)

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EE. UU. se queda por detrás de otros países en muchas medidas de salud

Un informe halla algunos avances, pero también muchas áreas en que la salud de los estadounidenses empeora

Por Brenda Goodman
Reportero de Healthday

MIÉRCOLES, 10 de julio (HealthDay News) -- La esperanza de vida ha aumentado en Estados Unidos en las dos últimas décadas, pero los estadounidenses también pasan una mayor parte de su vida con una mala salud, halla un nuevo y abarcador estudio.

Y a pesar de ser el país que más dinero gasta en atención de salud del mundo, EE. UU. se queda por detrás de muchos otros países prósperos en las principales causas de muerte prematura, entre ellas las enfermedades cardiacas, la violencia, los accidentes de tráfico y la diabetes.

El principal factor subyacente de los problemas de salud de EE. UU. parecen ser los hábitos alimentarios. Se consumen muy pocas frutas, verduras, frutos secos y semillas, y demasiado sodio, carnes procesadas y ácidos grasos trans, según el informe.

El nuevo estudio es el más reciente en una serie de informes sobre el Estudio de la carga global de enfermedades, una colaboración de 488 investigadores de 50 países. El grupo analiza cantidades gigantescas de información para averiguar cómo se comparan los distintos países respecto a la esperanza de vida y la salud general.

El proyecto toma en cuenta las muertes y la discapacidad prematura provocadas por 291 enfermedades y lesiones en todo el mundo. También observa en cada país cuáles factores de riesgo son los que más contribuyen a los problemas de salud. A principios de año se publicaron los informes sobre China y Gran Bretaña.

Los hallazgos sobre Estados Unidos aparecen en la edición en línea del 10 de julio de la revista Journal of the American Medical Association. La Casa Blanca y el Club Nacional de Prensa también organizaron eventos distintos el miércoles para anunciar los hallazgos del estudio.

"Hoy en día, es poco común obtener información o estudios que presenten un panorama general", señaló el autor del estudio, el Dr. Christopher Murray, director del Instituto de Medidas y Evaluación de Salud de la Universidad de Washington, en Seattle.

"Es muy poco común dar un paso atrás y considerar qué nos dice toda esta evidencia sobre los problemas más importantes de salud, y dónde encaja EE. UU. en ese panorama", señaló.

Murray dijo que EE. UU. ha experimentado un cambio en los últimos 20 años de enfermedades que reducen la esperanza de vida a afecciones crónicas que conducen a la discapacidad a largo plazo. Esto significa que los estadounidenses tienen, en promedio, una vida más larga, pero no necesariamente pasan esos años en un buen estado de salud.

Las principales causas de muerte precoz en Estados Unidos siguen siendo las enfermedades cardiacas, el cáncer de pulmón, el accidente cerebrovascular, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica y las lesiones en la carretera. Esas causas de muerte han experimentado pocos cambios con el tiempo.

Las causas más importantes de discapacidad son el dolor de la espalda baja, la depresión y otros trastornos musculoesqueléticos. Los problemas mentales como la depresión y la ansiedad suponen ahora alrededor de una cuarta parte de todos los casos de discapacidad en Estados Unidos.

El estudio también halló algunas buenas noticias. Gracias a unos nuevos medicamentos potentes, el VIH y el SIDA, que eran la decimoprimera causa principal de muerte y discapacidad en 1990, pasaron al lugar 32 en 2010. Las lesiones en la carretera, como los accidentes de tráfico, que en su momento fueron la cuarta causa de muerte y discapacidad, ahora son la novena. Los defectos de nacimiento también provocan menos problemas de salud. En 1990 ocupaban el lugar 20, pero han pasado al 29, gracias en parte a la fortificación obligatoria de los productos de granos con ácido fólico, lo que ha reducido el número de bebés nacidos con defectos devastadores del tubo neural, según el informe.

"En los últimos 20 años hemos mejorado gradualmente, pero otros países han avanzado incluso más rápido, y nuestra clasificación relativa en comparación con otros países ricos en realidad ha declinado", lamentó el Dr. Harvey Fineberg, presidente del Instituto de Medicina, quien escribió un editorial que acompaña al estudio.

Entre 1990 y 2010, la esperanza de vida promedio de EE. UU. aumentó en tres años, de 75.2 a 78.2 años para ambos sexos en conjunto. Pero otros países prósperos experimentaron unos avances más importantes en ese periodo.

En Irlanda aumentó un promedio de 5.1 años. La esperanza de vida de Corea del Sur aumentó un promedio de 7.6 años. Y la esperanza de vida en Australia aumentó un promedio de 4.6 años.

Murray apuntó que resulta interesante comparar Australia y EE. UU. Ambos son países de inmigrantes con poblaciones culturalmente diversas. Australia gasta la mitad en atención de salud cada año que EE. UU. A pesar de eso, los australianos son menos propensos a morir de forma prematura o a tener discapacidad que los estadounidenses. También tienen unas tasas más bajas de las principales causas de muerte, como las enfermedades cardiacas, el cáncer de pulmón, la violencia y la diabetes, anotó.

"Australia ha hecho un mejor trabajo a la hora de reducir el tabaquismo. Tienen tasas de accidentes en carretera que son bastante más bajas que las nuestras. Han hecho muchas más intervenciones de salud pública", explicó Murray.

Y Australia le da un énfasis mucho más notable a la atención primaria. Ayudan mejor a las personas a controlar los factores de riesgo crónicos, como la hipertensión, añadió.

Entonces, ¿qué pueden hacer los estadounidenses si desean pasar una mayor parte de sus vidas con un buen estado de salud?

El estudio halló que los principales obstáculos se relacionan con el estilo de vida. La mala nutrición y la dieta fueron los principales contribuyentes tanto a la muerte precoz como a la discapacidad. Fumar tabaco estaba en el segundo lugar en la lista de factores de riesgo importantes, seguido por la hipertensión, el sobrepeso o la obesidad, y la inactividad física.

"Si queremos estar más sanos, tenemos que cambiar la forma en que muchos de nosotros vivimos", enfatizó Fineberg. "El 20 por ciento de los adultos de EE. UU. siguen fumando cigarrillos. Un creciente número de adultos en algunos estados tienen sobrepeso o son obesos".

"Debemos hacer más ejercicio, en promedio, y debemos dejar de hacer cosas tontas como conducir después de beber alcohol o beber en exceso", planteó. "Eso es fácil de decir, pero realmente difícil de poner en práctica y persistir a diario", apuntó.

Fineberg dijo que le gustaría ver que se gaste más dinero en ayudar a las personas a hacer esos cambios difíciles, y mucho menos dinero gastado en pruebas y tratamientos costosos, pero cuestionables.

"Gastamos, en promedio, el doble que los demás países", lamentó. "Aproximadamente el 30 por ciento de todos los gastos de salud en Estados Unidos, que equivaldría a 750 mil millones de dólares al año, en realidad no contribuyen a una mejor salud", advirtió Fineberg, citando un informe de 2010 del Instituto de Medicina.

"Tenemos un gran trabajo por delante para crear un sistema de atención de salud que realmente añada valor y que no simplemente cueste y desperdicie mucho dinero", añadió.

El Dr. Robert Rosenson, cardiólogo y director de trastornos cardiometabólicos del Centro Médico Mount Sinai, en la ciudad de Nueva York, dijo que "es bastante decepcionante que EE. UU. se quede por detrás en los resultados de las enfermedades, como las enfermedades cardiacas, y sobre todo en esas enfermedades que tienen causas prevenibles".

"Debemos hacer un esfuerzo importante por elegir mejores opciones de estilo de vida basadas en la dieta", continuó Rosenson. "Unos esfuerzos en las comunidades de todo el país deben hacerse cargo de lo que damos de comer a los niños en casa y en la escuela. Los costos debidos a una mala alimentación y a unas afecciones debilitantes de salud suponen una carga excesiva para nuestra sociedad. No podemos permitírnoslo. Comer más frutas y verduras es muy importante, al mismo tiempo que se limita la ingesta de calorías y no se añade sal a la comida".

Más información

Para ver el informe completo, visite el Instituto de Medidas y Evaluación de Salud de la Universidad de Washington.


Artículo por HealthDay, traducido por HolaDoctor.com

© Derechos de autor 2013, HealthDay

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